Las fastidiosas vuvuzelas, esas trompetas largas de plástico que se volvieron famosas durante la última Copa Mundial, no sólo causan contaminación de ruido sino que también pueden propagar infecciones.
Ésa es la conclusión de un estudio que afirma que un soplido corto del instrumento puede crear una corriente de saliva similar a un estornudo, la que viaja a una velocidad de cuatro millones de partículas microscópicas por segundo.
Así, en establecimientos concurridos, una persona que sopla una vuvuzela puede contagiar a muchos individuos con infecciones como influenza o tuberculosis, afirma la investigación publicada en la revista PLoS One.
Actualmente los organizadores de las Olimpiadas de Londres 2012 están considerando si permitir o no las vuvuzelas durante las competencias.
Igual que con la tos o los estornudos, se deben tomar medidas para prevenir la transmisión de la enfermedades, y la gente con infecciones debe evitar soplar una vuvuzela cerca de otras personas"

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